Saltos al vacio

Son esos momentos de cambio de rumbo, empezar de cero, re-aprender, des-aprender, montarse en una montaña rusa esperando llegar a aquella planicie llena de flores desde donde ves el mar y lo contemplas en medio de un silencio perruno (pacífico y sereno)… Saltos al vacío que das esperado un giro, algo que te ponga de cabeza las ideas, que te llene de esa adrenalina que se siente justo antes de caer… Y luego te den ganas de intentarlo una vez más, aunque duela, aunque arda a cada paso recorrido…

Saltos al vacio…Esos instantes que te sacuden, te desorientan o te (reorientantan), te conducen vertiginosamente por caminos desconocidos, te hacen aferrarte a tus instintos y abrir tus brazos al infinito como quien salta en un paracaídas esperando aterrizar en una playa paradisíaca…

Saltos al vacío, esos momentos que definen vidas, labran futuros, cierran pasados y transfiguran el presente…

Ready to jump?

¿Qué dicen de los fantasmas?

Algunos dicen que los fantasmas son sombras que se calan en los rincones, son presencias que te enmudecen el alma y entorpecen los sentidos…

En ese orden de ideas, me gustaría saber qué dicen de esas personas en tu vida que aparecen como fantasmas, esas con las que vives momentos breves e intensos y que luego te preguntas si fue real o solo un sueño.

Esas personas que te cortan la respiración con su presencia, te desorbitan de tu centro y te ponen a giran descontroladamente en un frenesí embriagador que te recuerda que estás vivo.

Qué decir de quienes no hay rastros en la web y la única imagen que puedes recordar es esa de sus rostro misterioso, la misma que tus manos se aprendieron de memoria, al igual que la forma compacta como sus manos se entrelazaban a las tuyas, como sus labios y los tuyos se saboreaban en unísono…

Qué decir de esas horas en las que por un momento el mundo se detuvo para que ellos vivieran como dentro de un paréntesis las últimas risas, las últimas caricias y el último adiós sin un beso de despedida…¿Acaso esto no es de fantasmas? Revolcarte la existencia y luego desaparecer como si nada.

Relatividad temporal

Me sigo cuestionando sobre la manera en la que decidimos medir el tiempo.

¿Es acaso un reloj o un calendario la mejor herramienta para cuantificar los instantes de un periodo de la vida?

He notado que hay mayos que parecen un milenio y diciembres que se sienten como un suspiro. ¿No sería entonces más útil medir el tiempo de acuerdo al nivel de intensidad de cada momento? No limitarlo a las manecillas del reloj o las hojas del calendario…

Oda al hastío

Sábado, 17 de abril 2021, 9:15 p.m.

6 horas de estudio continuas

1 reunión de 3 horas

3 Cafés y 4 chocolatinas

3 caminatas con mi perra

1 película y 1 serie

15 minutos de siesta en la hamaca

Escarbar entre la pila de libros, tomar 1, leer 3 páginas y soltarlo

Caminar al balcón, entrar las sillas, apagar la luz y volver a la habitación

Poner música

Intentar volver a estudiar

Ir Pinterest, agregar pins de ropa, soltar el celular para evitar entrar al tablero de viajes

Prender el computador, abrir un Word y ponerme a escribir

Et voilà…. aquí estoy, más de un año después de haber empezado con este estilo de vida que parece sacado de una película de ciencia ficción de ritmo lento y monótono. Una vida en la que VIVIR tiene un significado completamente diferente al que tenía en el 2019. Ahora eres afortunada/o de sobrevivir, ese es el logro más importante: S-O-B-R-E-V-I-V-I-R.

Por estos días donde ya nos hemos hastiado del teletrabajo y donde ya exploramos todo tipo de actividades virtuales que van desde cumpleaños, clases de acuarela,  curso de  preparación de café, entrenamiento por Zoom, rumba virtual con DJ, conciertos, y hasta entierros… Le puede decir con infinita sinceridad que ya comprendo que significa el hastío.

Después de haber jugado a renovar la casa, a arreglar las cosas dañadas, a cuidar las plantas, a pasar por detective mirando los álbumes familiares, a imaginar cómo me queda la ropa elegante que ya no me puedo poner para salir, a mirar con deseo y nostalgia las maletas que están llenas de polvo y el pasaporte que reposa triste en un cajón….

Hoy sábado 17 de abril del 2021 a las 9.34 p.m. (no puedo creer que apenas han pasado 15 minutos) les puedo decir que comprendo con absoluta claridad la palabra H-A-S-T-Í-O.

Hasta los muros de la casa Andan diciendo que Se me está yendo el Tiempo, las Ideas y por supuesto el Optimismo.

Relatos de cuarentena – #1 Doña Susanita

En una charla de balcón a balcón con mi vecina, en medio de esta cuarentena interminable, acabo de descubrir que vivo en la casa donde nació una de las empresas de panadería más emblemáticas de Colombia.

Después de escuchar su relato no pude contener mi curiosidad y empecé a buscar en internet más información acerca de doña Susanita. Descubrí que hace un poco más de 35 años esta mujer asumió uno de los momentos más difíciles de su vida con la valentía y el empuje que solo puede tener una madre soltera que lleva el futuro de cuatro hijos en las manos (literalmente).

Resulta que en la misma cocina donde guardo los crotones para la ensalada marca Susanita, fue donde nació esa empresa. Allí, en medio de lágrimas y muchas noches en blanco, doña Susanita Posada amasó el futuro de toda una familia. Ella, una mujer abandonada por su esposo,  obligada afrontar sola el reto de levantar a una familia en la sociedad machista colombiana de los años 80, logró convertir sus caladitos y tostaditas en un emprendimiento que hoy factura en millones con tres ceros a la derecha.

Me parece sumamente cautivador saber que por los pasillos de esta casa merodeó la mujer que ha sido galardonada con varios premios a nivel nacional por su labor y éxito como empresaria, la misma que combatió los estereotipos de género demostrando que las labores de una mujer van mucho más allá del hogar.

También pienso que es un algo curioso que en la cuna de una de las panaderías más destacadas del país no funcione el horno y ni la máquina de hacer pan. Desde que llegamos a esta casa hemos traído tres técnicos y ninguno ha podido arreglarlo, también compramos una máquina de hacer pan, la usamos un par de veces y luego desapareció mágicamente el aspa. Así que estamos a merced de unos de los típicos hornitos que se gana la gente que vende por catálogo y ese solo sirve para tostar el pan (casi quemar). ¿Será que doña Susanita no dejó impregnada en estas paredes la magia que se requiere para hornear recetas que llenen la barriga y hagan sonreír el alma?

 

Receta para ser infeliz

En internet encontrarás infinidad de artículos que afirman conocer los tips para ser feliz. Así que ese trabajito se los dejo a ellos. En lo que a mi concierne me enfocaré en brindarte consejos efectivos y 100% realizables que te permitirán ser tan infeliz como lo desees.

blogtristeza

Empecemos:

1. Haz lo que no te gusta. búscate un trabajo que pague tus cuentas pero que mate tus pasiones y te aleje de cualquier atisbo de alegría. Asegúrate de que este sea bastante aburrido y repetitivo, adicionalmente que ocupe la mayor parte de tu tiempo y que te mantenga lo suficientemente alejado de tus seres queridos. ¡En tu camino a la infelicidad no necesitas distracciones!

2. Mantente tan ocupado de modo que parezca que solo tienes tiempo para trabajar, comer y dormir. Darte el lujo de invertir el tiempo cazando atardeceres, fotografiando libélulas en el parque, persiguiendo estrellas fugaces o simplemente compartiendo un cappuccino con amigos solo contribuirá a desviarte de tu ruta a la infelicidad.

3. Bajo ninguna circunstancia hagas locuras que pongan en riesgo tu preciosa infelicidad y puedan, de un modo u otro, alentar tus anhelos y pasiones más profundas. Recuerda que para ser perfectamente infeliz es fundamental aferrarse a la rutina y no modificarla con actividades que puedan sacarte de tu aburrimiento. Evita comer chocolate, escuchar música, hacer deporte, salir a bailar o ir a la playa, este tipo de actividades podrían hacerte probar las mieles de lo que algunos llaman “felicidad”.

4. La soledad debe convertirse en tu mejor aliada, no permitas que los que estén a tu alrededor entren en tu mundo. Es fundamental que te mantengas lo más alejado posible de los demás y que evites al máximo cualquier espacio propicio para las interacciones sociales. Refúgiate en tu casa u oficina, si sales a la calle busca la silla vacía en el metro, el rincón más solitario en el café del barrio y evita las horas pico para que no te veas forzado a mezclarte con los demás. Recuerda que en el espacio público suelen crearse conexiones con otras personas, ¡eso debes evitarlo al máximo! Así que ni siquiera pienses en conseguirte una pareja o incluso una mascota, necesitas convertirte en un auténtico solitario.

5. Posterga tus sueños y proyectos más importantes. Deja de fisgonear en tu anhelos de adolescente y de pensar que si sigues un plan y trabajas con esfuerzo lograrás lo que tu corazón anhela… ¡POR FAVOR, déjate de cursilerías! Tu actitud idealista y soñadora no te servirá de nada en la construcción de tu infelicidad. Tú limítate a seguir tu tranquila rutina y te aseguro en menos de lo que piensas habrás alcanzado la magnífica infelicidad.

Espero haberte aburrido lo suficiente con estos tips  y de algún modo contribuir a la construcción de tu infelicidad. Recuerda que el mundo no es color de rosa.

Tarea para el 8 de marzo

8 de marzo de 2019

Tarea:  cambiar el lenguaje machista

No podría resumir la cantidad de frases machistas que he escuchado durante toda mi vida, ni expresarles cuánto me molesta ver cómo muchos hombres se refieren a las mujeres y cómo algunas ellas son promotoras de ese machismo que literalmente nos sigue matando…

-“¿Y va salir a así? ¿no se piensa maquillar y peinar?” “¿por qué no se arregla un poquito?”
-“ Usted se vería como más bonita si se manda a poner siliconas”
-“Jum, pero lo dio por estudiar lo que estudian todas las mujeres”
-“Ese no es un deporte para mujeres”
-“¿Cómo va tomar clases de batería? No ve que eso es para hombres”
-“Mija, acuérdese de que las mujeres perdemos por todo”
-“Muy bien, así arregladita es que tiene que salir”
-“¿Usted sí se arregló para salir con ese tipo? No se habrá ido toda despeinada”
-“Quédese callada que usted nació aquí y no puede hacer nada para cambiar a la gente”
-“No diga que no quiere tener hijos, uno como mujer necesita sentirse completa”
-«Las mujeres deben estar en el hogar y atender al hombre (un cura en casi todas las bodas)»
-“Déjemelo a mí que esto es trabajo de hombres”
– …

Es sumamente frustrante ver que cada vez que voy a Colombia siento que no encajo, que la manera de pensar de algunos y los estándares de belleza impuestos por el machismo (y otros males) se han encargado de inventarse un estereotipo superficial de la mujer y de exigirle cosas que nada tienen que ver con su desarrollo personal o profesional.

Sé que no está mal arreglarse, pero la cultura de la estética colombiana le genera día a día la mujeres necesidades “vitales de belleza” y se ha encargado venderles una imagen ideal de lo que deberían ser por fuera, opacando todo el potencial que llevan dentro. Muchas de ellas son grandes profesionales, excelentes ser humanos y ciudadanas que aportan mucho a su entorno, pero por el hecho de ser mujeres se fijan con frecuencia en su apariencia y no en su logros.

Ojalá que hombres y mujeres de Medellín dejaran de preocuparse por mantener los ranking femeninos de belleza colombiana y pensaran en tener la ciudad más segura del país, una ciudad en las que las mujeres pudiésemos andar sin miedo, vestirnos como nos dé la gana sin recibir comentarios obscenos o ser atacadas, una ciudad que sea conocida por la equidad laboral y el respeto mutuo.

Ojalá que empezáramos a educar a niños y niñas usando otro lenguaje, no marcándoles diferencias desde pequeños, ojalá dejáramos de tratar a las niñas como seres frágiles que necesitan ser rescatada por personas del género opuesto.

Ojalá…

Margarita C
(Un #8M fuera de casa, pensando en casa)

Montañas y reencuentros

Cuando iba rumbo a Colombia para pasar Navidad en familia, me encontré en el avión con alguien que me dijo «Uno necesita de su hábitat natural de vez en cuando. Sea el mar, las montañas o la sabana…» En ese momento me pareció bastante razonable y sentí con todo mi ser que necesitaba estar cerca a esas montañas donde nací. Sin embargo, durante mi viaje recordé que lo que verdaderamente necesita uno es su gente. Los saludos cálidos, las comidas preparadas con lo que da la finca, las historias de los mayores, las ocurrencias del sobrino, los mimos de los papás, las caminatas con el perro, el cariño de toda esa gente que dejas de ver por un tiempo y que al final siempre te recibe con el todo el amor (Cabe aclarar que el aire de esas montañas oxigena el cuerpo y aligera el alma).